sábado, 13 de diciembre de 2008

Perú: Viaje a Iquitos

El sábado por la mañana tras cruzar la frontera en un pueblo llamado Tumbes, muy cerca de la frontera cogí un minibús o furgoneta que me llevo hasta Piura. Mi idea era hacer un viaje hasta Iquitos, cosa que sabia que iba a llevar tiempo ya que es una ciudad que esta en medio del amazonas, es la ciudad más grande del mundo a la que no se puede llegar por carretera.

En Piura una ciudad de 330.000 habitantes situada a unos 300km al sur de la frontera con Ecuador, pase la noche.
Por la mañana otra vez a la estación de autobuses en donde cogí uno hacia Chiclayo, unos 200km al sur por la costa, en donde tuve que esperar unas 3h para coger otro autobús hacia Tarapoto. Chiclayo es una ciudad costera, este punto seria el mas al sur del viaje a Iquitos, ya que de allí hacia Iquitos es dirección este, es decir adentrándote en el país. El viaje hasta Tarapoto era largo, 16h por una carretera que cruza de este a oeste los andes, por lo menos el autobús era bastante cómodo, ya que tenía asientos individuales cama y era de dos pisos. Recuerdo despertarme por la noche ya que el autobús estaba parado y le costaba avanzar, como si las ruedas patinasen, al mirar por la ventana el autobús estaba cruzando un rio que era mas ancho que el.

El lunes por la mañana llegue a Tarapoto, mi destino ese día era Yurimaguas, una cuidad a unos 150km de allí, en donde se termina la carretera, todo aquello es zona amazónica. Para llegar hasta allí había que pasar por una carretera que estaba en obras, por lo que por el día estaba cortada, así que tuve que esperar a la madrugada siguiente para coger un taxi colectivo (taxis que una vez que se llenan parten). Pase el día por allí y la verdad es que no había mucho que hacer, era una ciudad sucia y horrible, con solo las carreteras principales asfaltadas, el resto de tierra y llenas de baches.

A las 4 de la mañana me levante para coger el taxi colectivo, en unas 3h llegamos a Yurimaguas, una ciudad de 40.000 habitantes en la que el comercio gira en torno al rio.

De allí parten barcos que van hasta Iquitos, son unos tres días de trayecto, dos noches, por los ríos Huallaga y Marañon adentrándote por la selva amazónica. Por esos ríos se podría cruzar Sudamérica llegando hasta el océano atlántico, pasando por Manaus, ya que todos son navegables.

Yo sabia que los barcos partían sobre las 12 del mediodía, así que decidí ir directamente al "puerto", por llamarlo de alguna manera, y coger el barco, ya que no quería perder otro día en un sitio en el que no había nada que hacer, no se veía ningún turista, y tampoco se veía muy seguro. Esta es una foto del puerto.

Al llegar al barco, me dijeron que un día a la semana no partían barcos y justamente ese era, así que tocaba pasar otro día y esperar hasta el miércoles para embarcar.

Pase el día viendo la ciudad. La plaza principal.

Como las anteriores que había visto en Perú hasta el momento, era bastante pobre, con la mayoría de las calles sin asfaltar y plagadas de motocarros taxi, que por unos 50 céntimos de euro te llevaban a cualquier punto de la ciudad.

Preguntando a los locales haber que sitios me recomendaban para ver me dijeron un mercado que se encontraba a 5 min en motocarro a las orillas de rio.

El mercado era una calle en la que había puestos sucios y viejos, vendían pescado salado que estaba lleno de moscas, las carnicerías ni lo cuento, era una zona sucia en la que el vertedero era el rio, allí lo tiran todo, bueno al menos al parecer solo esta permitido tirar la materia orgánica, según decía un hombre que allí se encontraba.
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Al poco de estar en el mercado decidí marcharme ya que literalmente sobraba en ese sitio. Solo saque una foto de la parte de atrás del mercado ya que por respeto decidí no sacar fotos.

El hospedaje donde me quede lo estaban agrandando, haciendo otra casa pegada a el, por la noche, sobre las 19:00 llegaron como unos 15 chavales cada uno con un cubo de plástico, yo me preguntaba "que cojones vendrán esto a hacer aquí". Los obreros que se encontraban trabajando, encendieron la hormigonera y se pusieron a hacer hormigón, y los chavales con el cubo lleno lo subían hasta el piso de arriba para echarlo en el encofrado, y así hasta pasadas las 2 de la mañana. Decían que por al día hacia mucho calor, y la verdad es que era insoportable, a las 9 de la mañana ya tienes mas de 30 grados.

Cuando me levante fui a embarcar.

El barco tenia 3 pisos, el de abajo del todo era para la carga, y el 2º y 3º para pasajeros. El día anterior compre una Hamaca y cuerdas, un plato, cubiertos y un vaso, ya que al parecer eran necesarios para el viaje. Mi intención era ir en el 2º piso ya que era un poco mas económico y lo había visto el día anterior y parecía que no estaba mal, cosa que cambie de opinión al llegar, no se como podían caber tantas hamacas, gente y mercancía en ese piso, no cavia ni un alfiler.

La verdad es que no soy rico pero creo que me podía permitir pagar el doble (unos 15€ mas) por un billete en el 3º piso, y no tener que pegarme con la gente durante 3 días, ya que este estaba casi vació, y lo que es peor, tener que vigilar las cosas todo el rato con un machete en la boca.

Hablando con la encargada del barco, me decía que la comida era también distinta en el piso de arriba, ya que en el de abajo era prácticamente arroz y arroz, no es que en el de arriba era una maravilla pero por lo menos tenia un poco de sustancia, claro y como no, arroz blanco, que viendo el plato decía "menos mal que no me he quedado en el de abajo".

El barco era un poco discriminatorio, a los pasajeros de abajo no se les permitía subir al 3º piso, tenían que hacer cola con su plato para recibir su ración de comida (arroz) y tenían el mismo numero de baños que arriba, para no se cuantos, siendo el agua de las duchas, el del rio que estaba negra y para colmo si el motor se oía muchísimo en el de arriba, no me quiero ni imaginar en el de abajo. El el piso de arriba había un tanque de agua “limpia” para las duchas, y la comida te la servían ellos en una mesa grande en una especie de comedor, así que no tuve que usar mi plato y demás.

La parte delantera del barco estaba llena de cajas de gallinas y bananas, así que había un olorcillo característico a gallina por todo el barco.

La verdad es que no se viajaba mal tumbado en tu hamaca con la brisa del rio y de fondo la selva, viendo el atardecer.

El barco solía parar en pueblos a lo largo del rio para coger pasajeros o mercancías.

La verdad es que cruzamos cantidad de pueblos asentados a las orillas del rio, con cabañas de madera y pequeñas canoas.

En la parte de arriba del barco había algún que otro turista, así como un belga que creo que no sabia que hay hamacas de distintos tamaños, ya que casi no entraba en la suya

También había dos sudafricanos, un madrileño (que se quedo en el piso de abajo ya que quería vivir la experiencia de olor a sobaco, arroz blanco y ducha de agua turbia), un australiano y lo demás peruanos. En el barco me encontré los primeros turistas desde hacia 5 días.

El viernes sobre las 7 de la mañana llegué a Iquitos, tras 7 días de viaje. Iquitos que se encuentra en una isla, ya que la rodean tres ríos. Es un poco más moderna que las anteriores que visite en Perú. Principalmente se dedica al comercio, madera y petróleo de la selva amazónica. El clima es bastante cálido todo el año con una temperatura media de 28ºC. Ahora ha empezado la época de lluvias, lo pude comprobar porque el viernes se tiro casi todo el día lloviendo. Dicen que es la ciudad del amor, en donde los turistas vienen y se quedan porque se enamoran de una Iquiteña, la verdad no se si habrá mucho amor, pero prostitutas y maricones a patadas.

El viernes por la mañana me lo pase mirando agencias de tours para la selva, la verdad es que el precio era parecido en todas, cosa que me pareció un poco caro. Al final preguntando conseguí contactar con un guía que trabajaba por su cuenta, sin agencias. Lo primero que hizo fue llevarme a internet y mostrarme su reputación con opiniones de otros turistas sobre el, así como sitios en los que su nombre salía. Me dijo que tenía un tour que empezaría el domingo con otros dos turistas, un americano y un taiwanés. También me dijo que estaba recomendado por el hostel en el que me hospedaba y que ellos me harían la factura como una garantía.

La mayoría de las agencias ofrecen tours a la selva hospedándote en lo que ellos llaman "Lodge", que son complejos turísticos que han construido para los turistas, e intentan mostrarte con fotos lo cómodo que vas a estar. Yo les solía decir que para estar cómodo me quedo en mi casa, que no voy a la selva para estar como en un hotel. El guía con el que hablé no usaba los famosos lodges, sino que al parecer nos hospedaríamos en su pueblo natal indígena, a orillas de un rió afluente del rió Amazonas, y alguna noche acampando en la selva, según nosotros decidiésemos. Después de pelear un poco el precio accedí ha hacer un tour de cinco días, que empezaría el domingo 14 de diciembre, pagando aproximadamente dos terceras partes de lo que ofertaban las agencias, ya que no había intermediarios ni agencia, él y su familia eran los guías y organizadores...

Como en toda ciudad de la zona, había cientos de taxis motocarro, por todas partes, es mas es una ciudad sin coches, es raro ver uno, todo son motos y motocarros. También, aunque no lo parezca por la pinta que todos tienen, los venden nuevos. El de la foto parece de lujo, con asientos de cuero y todo.

El sábado a la mañana fui con Juan, el madrileño, y el belga de la mini hamaca del barco a ver el famoso barrio de Iquitos llamado "Belen". El barrio es conocido por su gigantesco mercado y la "Venecia peruana", una zona de casas flotantes.

Al llegar allí lo primero que vimos fue el mercado, eran calles y calles con puestos de comida, bebidas, frutas, ropa... Las calles estaban llenas de porquería, el basurero era el centro de la calle.

Junto con el olor de la basura y el de los puestos de pescado y carne, respirar se hacia en algunas zonas insoportable.

En el mercado se podía encontrar de todo, desde puestos de tortuga, pero de carne de tortuga, vísceras, patas, cualquier parte de esta. En la foto se ven patas de tortuga y demás.

También era posible encontrar carne de cocodrilo, como en la foto, la verdad que por el tamaño de la cola, el bicho no era pequeño.

La gente de los puestos era muy amable, cualquier pregunta te la respondían con interés, así como te decían que hicieses una foto si querías, pero eso si, guardando la cámara rápido, ya que el barrio de Belén no es de los mas seguro, siendo muy poco recomendable quedarse allí pasadas las 5 de la tarde.

También se podía encontrar tabaco hecho con diferentes plantas de la zona.

Después del mercado decidimos ir al rio y buscar una canoa para ver la parte de las casas flotantes. Le preguntamos a un policía donde se podía coger una canoa para dar una vuelta, nos dijo que había que tomar una calle cercana y cruzar el barrio, y que el y su compañero nos acompañarían si queríamos, por razones de seguridad, cosa que me pareció excesivo ir andando con un policía delante y otro detrás, si ya dábamos el cante andando solos, pues con dos policías escoltándonos...

A orillas del rio arreglamos el precio con el balsero y nos llevo a dar una vuelta.

En esta época, el rio esta bajo, ya que las lluvias acaban de empezar, durante la época seca la mayoría de las casas de la “Venecia peruana” están apoyadas en el suelo, pero cuando el rio esta alto, su nivel es unos 3m por encima de como lo vimos, y las casas flotan en el. En la foto se ven las casas flotando en la orilla del rio.

Como en toda casa, había baño, pero estos se encontraban flotando.

Cuando el rio esta alto la parte del barrio de la foto, que se encontraba seca, se inunda, y la gente se tiene que mover en barcas. En la foto se puede ver la marca en el poste de electricidad de hasta donde sube el nivel del agua.

Las construcciones fijas, que no flotaban con la subida del agua estaban levantadas del suelo con pilares de madera unos cuantos metros.

El balsero decía que en enero, cuando el rio esta alto se puede navegar por la mayoría del barrio en el que viven 15.000 personas, solo la parte alta del barrio se queda seca. La zona en la que había calles asfaltadas y en donde las casas no eran flotantes ni estaban levantadas del suelo, en época de crecida del rio solo se utiliza el piso superior, ya que el inferior se inunda, como pasaba en esta calle.


Incluso en gran parte del mercado se veían unas líneas en la pared a aproximadamente metro y medio del suelo, que marcaba el nivel del agua.

Hacia dos días que el principal equipo de futbol de Iquitos había subido a primera división, ya que la liga había terminado. En la ciudad se encuentran de celebración, se ven caravanas de motocarros con gente celebrando la hazaña.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Sur Ecuador

El sábado 29 de Noviembre por la tarde llegamos a Baños de Agua Santa que se encuentra en la provincia de Tungurahua, a 180 Km de Quito. Está ubicado en un valle con cascadas y aguas termales a los pies del volcán Tungurahua. El Tungurahua se llama también "El gigante negro" y es uno de los volcanes más fáciles de escalar en Ecuador (5.016 metros). El volcán se encuentra actualmente activo. Baños tiene una población con 18.000 habitantes, está a una altura de 1.826m y posee una temperatura promedio de 20°C.

No con muchas ganas de salir fuimos a dar una vuelta Javi y yo. La verdad es que nos quedamos impresionados con la cantidad de gente que había en una calle del pueblo, que estaba llena de bares, parecía Laredo en verano, casi no se podía entrar en los bares. Sobre las 4:30 de la mañana yo me fui para el hostel, de camino por el pueblo que se encontraba desierto, pregunte a un hombre que se estaba barriendo la calle si había algún sitio para comer algo, me dijo que en el mercado había sitios donde daban comida, la verdad es que me extraño que a esas horas hubiese un mercado. Siguiendo las indicaciones del hombre llegue a una especie de plaza cubierta por una estructura metálica en donde un montón de gente llegaba con carros y furgonetas llenos de frutas, verduras y legumbres. Puedo asegurar por la manera que la gente me miraba que yo era el único extranjero que allí se encontraba. Al entrar vi al fondo unos locales con unas mesas y entre en uno de ellos. Allí había dos ancianas cocinando en unas ollas enormes de aluminio. Pregunte que había para desayunar, y al parecer el menú era una sopa hecha con tripas de cerdo y verduras y de segundo un plato con tortas hechas de patata, chorizo, ensalada, un huevo frito y como no el inseparable arroz blanco, y un jugo (zumo de frutas), vamos que no se andan con tonterías desayunando. La verdad es que me sentó de maravilla y todo por poco más de un euro. El sitio era muy particular, y la gente campesinos de la zona. Me sorprendió mucho que a esas horas hubiese tanto movimiento. Ante todo curioso, y el desayuno quizás no es el más adecuado para echarse a la cama, pero estaba buenísimo, y al día siguiente, me levante casi como nuevo.

Un producto típico de la zona es el jugo de la planta de caña, que se obtiene simplemente prensando el tronco de la planta.


Por aproximadamente un dólar puedes comprar un litro. Este jugo a los tres días de estar en repodo fermenta, obteniéndose una bebida mas clara y con un toque de alcohol.

El lunes alquilamos unas bicicletas para hacer una ruta desde Baños hasta Puyo, unos 60km en su mayoría cuesta abajo, por la llamada ruta de las cascadas.

Las bicicletas no parecían muy fiables, a la primera que me dieron se le salio un amortiguador de la horquilla cuando baje el primer bordillo. Javi tuvo un pinchazo y la cámara de repuesto que nos dieron tenia como 6 parches, bueno medios parches, ya que al parecer para ahorrar, solo ponen medio.

Al poco de salir de Puyo vimos la primera cascada.


Por el camino nos encontramos alguna cascada más. Algunas vistas merecían una paradita.


Tras 4 horas en bici llegamos a Puyo, con un poco de lluvia. Una ciudad de unos 25.000 habitantes, la que no parecía muy bien cuidada.


Y por cierto los puntales que usan para las obras no son lo más fiable que se diga.



Habíamos oído que era posible visitar alguna comunidad indígena en la zona, así que decidimos preguntar en la oficina de turismo, en la que nos dijeron que la mejor manera, por no decir la única, era contratar un tour en una agencia de viajes, así que decidimos preguntar. Al final contratamos uno de dos días, que sacamos a un buen precio. Cogimos un autobús de vuelta a Baños, ya que teníamos allí las cosas y al día siguiente a las 7 de la mañana cogimos es autobús de vuelta a Puyo. En la agencia nos esperaba un taxi 4x4 que nos llevo hasta un campamento que tenían a unos 45min hacia el oeste de Puyo.


La región de Pastaza es la mayor de Ecuador, y solo tiene una mínima parte colonizada, en el mapa, la parte naranja de la izquierda. El resto son zonas de selva protegida en donde viven distintas etnias indígenas, a la mayoría de ellas solo se puede llegar por ríos o en avionetas, y muchas se encuentran como decía el guía, sin civilizar.


Nosotros nos encontrábamos cerca de la frontera de la zona naranja o colonizada con la Shuar. Al llegar allí lo primero que hicimos fue ponernos las botas de goma y hacer una caminata hasta una cascada. El guía con un machete abría camino por la selva.



Por el camino nos iba enseñando diversas plantas y para que los indígenas las usan, como por ejemplo la planta "Lalo" que sirve de cura para las picaduras de serpiente. Haciendo un corte mas profundo en la zona donde te ha picado la serpiente para intentar sacar en veneno y después tomando el jugo del tallo de la planta ya que te hace sudar y vomitar, decía que expulsabas el veneno.

Un árbol curioso era el "Drago", su sabia parece sangre, esta se usa como cicatrizante, al echártela en la piel y esparcirla se queda blanca, como una pomada, para las picaduras de mosquitos, también como alivio para el dolor de muelas, aplicándola directamente sobre estas, pero el guía decía que es tan corrosiva que te destroza la muela y se acaba cayendo.


Otro árbol curioso era el "Patona", como se ve en la foto el tronco no empieza a ras del suelo, sino que una especie de raíces lo alzan hasta aproximadamente un metro del suelo.

El guía decía que el árbol se movía unos 10cm al año, a medida que nuevas raíces crecían. Es un árbol que puede andar.

Por ejemplo para hacer cuerdas, cinturones etc, se usa la corteza del "Chulape" una vez que se arranca se le quita la parte de exterior y ya tienes una resistente cuerda que no se seca y se pudre como otras cortezas.

Nos enseño una semilla y nos dijo si nunca habíamos visto hacer "sansa", nos explico que la las tribus de los Waoranis al norte de la región (en el mapa de arriba) cuando matan a un rival, quitan la piel de la cabeza e hirviéndola la reducen hasta el tamaño de un puño y después se las cuelgan como trofeo, lo típico de las películas. Esto aun se sigue haciendo en tribus como el les llamaba, sin civilizar. Con la semilla del tamaño de una nuez y una navaja hizo una cabeza en un minuto.

Los caminos por donde andábamos estaban llenos de barro, y muchos eran pequeños riachuelos. El machete casi imprescindible, ya que la vegetación con tanta humedad y calor crece rápidamente. El suelo fuera de los senderos era un manto de cortezas y hojas en proceso de descomposición, y en el ambiente se respiraba humedad así como algún que otro mosquito.


Y tras unas 2 horas llegamos a la cascada.


No se podía sacar fotos más cerca de la cascada ya que para llegar a ella había que nadar unos metros. Después de un baño, vuelta al campamento a comer un plato típico de la zona, como ellos decían, que era una trucha cocida, con ensalada, un poco de plátano frito y como no, arroz blanco, vamos que mucho no se complican.


Después de una siesta en la hamaca, nos fuimos a visitar una comunidad indígena. Para llegar allí fuimos en canoa, pero no por el rió, sino encima de una camioneta.


Al cruzar un puente llegamos a la comunidad, era una especie de descampado en medio de la selva, en el que había unas pocas casas.


la verdad es que tenían de todo, sala de fiestas...



En la sala de fiestas había un Belén, allí decía el guía que celebraban los festejos de navidad, y claro una pregunta obligada era que como es que unos indígenas que se supone que viven aislados en la selva celebran la navidad, con belén, luces y demás... la verdad es que el guía no sabia ni lo que decir...

Tenian baños...


Criaban unos animales que no me acuerdo como se llamaban, pero a mi que no me digan que son sabrosísimos y blablabla, que eso eran ratas.

Despues fuimos a visitar al vecino que vivia unos arboles mas arriba.



Una de las familias nos ofreció una bebida llamada "chicha" que esta hecha de una planta llamada yuca, es una bebida alcohólica, blanca y un poco espesa y con grumos, la verdad es que sabia asqueroso. Después nos dejaron lanzar unos dardos con la cerbatana. En la foto se ve al guia pegandole al chicha, anda que no le gustaba ni nada.


Y al final como no, nos llevaron a una caseta en donde tenían la tienda de souvenir, que vamos, para poner los precios bien que se habían informado de la cultura occidental, al final todo parecía un paripe, para llevarte a la tienda y venderte artesanía cara. Al menos no tuve que pagar por la foto con las "indígenas", que no veas como manejaban los dólares, miraban hasta si eran falsos y todo, solo les faltaba el datafono para la visa.


Y la vuelta al campamento en canoa, pero esta vez si por el rio.


Por la noche el guía saco dos botellas de licor de caña, que las había hecho su yerno, que tenia una destilería, una puro y la otra con sabor a mora. Tras unas copas el hombre nos empezó a contar típicas historias de indígenas, así como que para ver verdaderos indígenas que aun viven como hace cientos de años había que adentrarse en la selva en avioneta, cosa que salía bastante caro. Contaba lo mucho que había aprendido de ellos. También nos contó como se celebraban las bodas, no de los indígenas, sino en los pueblos de la zona, una tradición era sentar a la novia en una banqueta y rodearla con cajas de botellas que después se beberían en la boda, si las cajas llegaban a tapar a la novia por completo, quería decir que era buen novio, ya que al parecer tenia dinero como para emborrachar a toda la boda, curioso curioso.

El decía que en las tribus indígenas la mujer era la que hacia las labores de casa, cocinaba, cultivaba la tierra, recogía el fruto, hacia el fuego, traía agua y todo mientras cuidaba de los niños, y el hombre simplemente se dedicaba a la caza. Decía que lo mejor era ir a buscar una indígena para casarse con ella, que nunca se quejaba y que en tiempos de mala economía salía a buscar alimentos, y no había que comprarle ropa (ya que ella misma se la hacia) ni joyas, pero eso si no había que enseñarle mucho la vida moderna por si acaso le gustaba y cambiaba.

También contaba como avionetas cargadas con licor de caña aterrizaban en poblados indígenas para intercambiar artesanía, ya que al los indígenas les gustaba el alcohol, insinuaba como se les engañaba, ya que un litro de licor de caña de mas de 40 grados cuesta un dólar, y por el sacaban bastante artesanía.

A la mañana siguiente fuimos a visitar a unos artesanos de canoas, estas se sacan de un tronco que se vacía con una motosierra y se termina tallándolo a mano como están haciendo en la foto.


Una vez terminada se quema por dentro y por fuera, para proteger la madera, de termitas y demás. De un solo tronco obtuvieron las dos canoas que se ven en la foto, una de 8 metros de largo y la otra de 6. Cada canoa de estas cuesta unos 300$, lleva a 4 hombres aproximadamente una semana de trabajo cada una. Lo primero se busca el árbol, normalmente uno caído por el viento, después se le paga a el dueño del terreno o a la tribu a la que pertenezca y luego entre unos 10 hombres se desplaza hasta el camino mas cercano o rió y se trasporta hasta los talladores.

De allí nos fuimos otra vez de ruta por la selva en busca de otra cascada, pero esta vez se encontraba mas cerca. Por el camino nos hicimos unos gorros con hojas.



Tras una pequeña caminata llegamos a la cascada.



Y nos hicimos todos una foto.


Por la tarde antes de regresar a Puyo fuimos a ver un mirador. En el se veía como a partir de allí solo había selva, la orientación era mirando hacia el este, el guía decía que a partir de allí solo era posible llegar a los poblados por aire o a través de ríos y que un poco mas adelante empezaba la selva amazónica por la cual llegarías hasta brasil. Desde allí se veía la desembocadura del rió Puyo en el Pastaza.

El jueves por la mañana cogimos un autobús hacia Riobamba, desde esta ciudad los miércoles, viernes y domingos parte un tren hacia Alausí, un pueblo a unas tres horas y de allí baja por el último tramo llamado Nariz del diablo. El viernes a las 6:30 de la mañana cogimos el tren, que mas que tren era un autobús, porque era exactamente igual, pero con ruedas de hierro, si hasta tenia volante y todo. Por supuesto era una pregunta obligada al conductor haber para que era el volante en un tren que va por raíles, y lo mas curioso era que no dejaba de moverlo. El chofer dijo que era el freno, cuando giraba para un lado frenaba y para el otro dejaba de frenar.

La mitad de la gente se montaba en la parte de arriba, sobre el techo y la otra mitad dentro. Y después se cambiaba.

Por el camino se podía ver el volcán Chimborazo que es el volcán más alto del Ecuador. Está situado en los Andes centrales, 150 km al sudoeste de Quito. Es además la montaña más alejada del centro de la Tierra debido a que el diámetro terrestre en la latitud ecuatorial es mayor que en la latitud del Everest. Hacia el comienzo del siglo diecinueve se consideraba al Chimborazo como la más alta montaña del planeta. Esta reputación llevó a muchos intentos por conquistar su cima, especialmente durante los siglos diecisiete y dieciocho. Finalmente sus 6310m fueron coronados en 1880.


A medio camino hicimos una paradita para descansar en pueblo que se veía que su economía giraba mucho alrededor del tren, ya que la mayoría de los negocios estaban a lo largo de la estación. Una vez pasado el pueblo de Alausí el tren empezó a adentrarse en las montañas, las vistas increíbles.


Cuando llegamos a la falda casi vertical de la montaña llamada “Nariz del diablo” por donde descendería el tren, se veían vías de tren por toda la montaña a distintos niveles. La bajada era muy curiosa, en zig zag como si de un puerto de montaña se tratase, pero claro el tren no es capaz de tomar curvas tan cerradas, lo mejor, que no había curvas.


Cuando el tren llagaba a el final de la colina en donde supuestamente habría una curva para regresar al otro lado de la colina, había un cambio de vías, es decir el tren pasaba completamente ese punto, se hacia un cambio de vías para dar paso a la vía que seguía hacia abajo y el tren invertía el sentido, es decir bajaba marcha atrás hasta la siguiente "curva", en donde el tren seguía hacia adelante, se hacia otro cambio de vía y el tren invertía el sentido, y así hasta abajo del todo.

Y lo mejor como el tren pasaba a ras del precipicio.

Era impresionante pensar como hace más de 100 años un tren de vapor, cargado con varios vagones podía realizar un descenso así. Hoy en día la nariz del diablo esta considerada como una obra maestra de la ingeniería ferroviaria.

Esta es una foto de la montaña llamada Nariz del diablo.

Cuando llego a la parte de abajo, los que estaban en el techo se cambiaron con los de dentro, y vuelta hasta el pueblo de Alausí.

Aquí en Alausí es donde me despedí de Javier y Alex, ya que ellos volvían poco a poco a Bogota en donde tenían el vuelo de vuelta en dos semanas. Yo seguí mi camino hacia Perú, desde ese pueblo cogí un autobús hasta un pueblo llamado Kilometro26, famoso por un cruce que desvía la carretera hacia Guayaquil (que es la ciudad mas grande de Ecuador) y hacia la frontera de Perú. En el pueblo tuve que cambiar de autobús hacia Machala, una ciudad a unos 80km de la frontera. Y de allí decidí pasar la noche en un tranquilo pueblo costero llamado Puerto Bolívar, a 7km de Machala, por lo que tuve que coger otro autobús.

Después de todo el día viajando, llegué al pueblo sobre las 9 de la noche. En el ultimo autobús, que era un urbano, una señora me pregunto que adonde iba, cuando le dije a donde, me dijo "tenga mucho cuidado, allí hay mucho cholo". Al llegar y preguntar a un guardia de seguridad por un hospedaje, me indico y al final me dijo, "no vayas por ahí, vete por esta calle que es menos peligrosa" y en el hospedaje, le pregunte al recepcionista a ver donde se podía cenar, el me dijo "¿que donde no es mala zona?" yo le dije "no, que haber donde se puede cenar y tomar una cerveza, y si no es mala zona mejor! el me dijo "a la vuelta tienes un restaurante y aquí no hay buenas zonas". La verdad es que el pueblo estaba desértico y no se, viendo como lo ponían no apetecía mucho dar una vuelta yo solo.

A la mañana siguiente cruce la frontera hacia Perú, cosa que fue una odisea. Para empezar la misma canción, todo el mundo te decía "bufff no vayas por allí que te van a robar". Se dice que Huaquillas es una de las peores fronteras de Sudamérica, una de las mas caóticas y peligrosas, que las comisarías están llenas de turistas denunciando robos.

La verdad es que me costo como 2 horas pasarla. Yo preguntaba por la oficina de Inmigración para sellar la salida de Ecuador y la entrada en Perú, la cosa fue que llegue a la oficina de Perú, el hombre de allí me dijo que no había sellado la salida y yo le dije, "ya, esque no he visto la oficina de Ecuador". En toda frontera si no están juntas, se encuentran a unos metros de distancia una de otra, pues esta no, esta estaba como a 7km de distancia así que vuelta, y claro ya había cambiado los dólares que tenia en soles, que es la moneda peruana, así que no tenia dinero para el taxi, y había que pagar en dólares al taxista, así que vuelve a cambiar unos pocos y vuelve al otro lado, que desastre de frontera.

El taxista decía que se encontraban tan lejos una de otra debido a los conflictos armados que ha habido entre países. En el año 1997 se firmo el tratado de paz tras décadas de enfrentamientos y todo por lo de siempre, el petróleo. Zonas del Amazonas que se encuentran limítrofes, son ricas en oro negro.